Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Déjame dormir en la cárcel de los presos sin sueños
porque un día te soñé y ya, ni siquiera me acuerdo.
Desperté entre humedad de sal y el sabor a miedo
y de tantas lágrimas que me quedaban por vivir, preferí despertar muriendo.
Me deje caer, como siempre, entre las olas pintadas de mi edredón hasta el suelo,
se me retorcieron los pasos, llegué a la ventana y mi corazón, haciéndome viejo.
Abrí el balcón, se me congeló el calor de nuestro primer beso
y aunque podría soñar con volver a verte, te sigo viendo al mirarme al espejo.
Te sigo soñando cada noche, en cada noche que no duermo,
recordando una y otra vez tu mirada, aunque ya, ni siquiera me acuerdo.
porque un día te soñé y ya, ni siquiera me acuerdo.
Desperté entre humedad de sal y el sabor a miedo
y de tantas lágrimas que me quedaban por vivir, preferí despertar muriendo.
Me deje caer, como siempre, entre las olas pintadas de mi edredón hasta el suelo,
se me retorcieron los pasos, llegué a la ventana y mi corazón, haciéndome viejo.
Abrí el balcón, se me congeló el calor de nuestro primer beso
y aunque podría soñar con volver a verte, te sigo viendo al mirarme al espejo.
Te sigo soñando cada noche, en cada noche que no duermo,
recordando una y otra vez tu mirada, aunque ya, ni siquiera me acuerdo.
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