ojicafes
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te soñé.
Anoche te soñé como quería,
con el alma y el cuerpo desnudos.
El dios eros se apoderó de mí
y de mis más bajos instintos.
Mis ojos se dejaron caer en la mirada
sobre areolas rosas rematadas en capullos.
Un bostezo inconsciente de murmullo
me dejó clavado en tus ojos taciturnos.
Alucinado dibujé con tu piel de nieve
las huellas de mis labios.
Erizados, humedecidos tus poros
me dieron de beber colectando
el néctar con sus manos.
Despoblados vi el relieve
de tus labios sureños,
humedecidos, ardientes,
suspirando por los míos.
Después de satisfechos me dejaste
el sabor a entrañas sublimes
¿será esto el paraíso?
Geber Humberto Pérez Ulín.