Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te sorprendes
cuando a la mañana,
entre quebradas y barrancos húmedos
por el rocío de aleteos cortinajes
que se alzan,
un gorrión posa su pico
en el alfeizar de la ventana
y deja su impronta
su sello de verde esperanza;
tú, con el lápiz de labios de la noche
aún en la mejilla
abres curvas en el dintel de la puerta
y corriendo descorres
el cinturón de tu boca
para dejar que la mía
curioso gorrión de tu morada
haga estragos con su pico
en tu desdibujado pijama.