jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
cuando estoy borracho hablo con las cucarachas
que salen en la noche de las grietas en las paredes de mi cuarto
y les digo que soy poeta
que no me vean con lástima
que no piensen que soy una mierda
un inservible y patético despojo humano
les digo que antes yo no estaba
en el estado en que ahora estoy
que antes era un tipo brillante
con un buen trabajo y una mujer hermosa
y teníamos dos hijas y un hijo y éramos felices
"y ella me quería y era buena conmigo
y me decía que no se imaginaba vivir sin mí
así que cuando aquella puta de lucrecia se cruzó en mi camino
con sus enormes tetas y su maravilloso culo
y aquella boca experta en tragarse todo lo que metieras en ella
cuando esa puta, digo, se me cruzó por delante
-mis queridas y amables cucarachitas-
a mí se me hizo fácil bajarle las bragas
y meterme en su cama y darle hasta el hueso
dando por hecho que mi amada mujer sería incapaz
de apartarse de mí como si me hubiese convertido
en un perro sarnoso de la noche a la mañana
una alimaña a la que echas de una patada cuando se te acerca
igual que me echó ella de la casa un tiempo después
gritándome ¡vete a vivir con tu puta, hijo de la chingada!
no importándole nuestros 15 años de vida en común
ni haber jurado siempre que sin mí se moriría
ni la integridad emocional de nuestros hijos
no importándole nada destruir aquella familia
que con tanto amor, esfuerzo y dedicación construimos
y sólo por un pequeño error que cometí
una canita al aire nada más
unas pocas metiditas de verga en ese coño mercenario de lucrecia
sólo por eso enloqueció mi mujer
sólo por unos cuantos mete-saca de 20 minutos en la oficina
en el baño de un bar o en un cuarto de hotel
sólo por eso me mandó a la mierda
la mujer que decía amarme resultó ser una intransigente puritana
no me dio la menor oportunidad
como si yo hubiera sido un putañero empedernido
y no un simple fornicador casual
adiós a mi familia
adiós a los años de magia y esplendor
ya nunca pude recuperarme de ese golpe
empecé a ir cuesta abajo sin remedio
me hundí como el titanic aquella aciaga madrugada
la cagaba en el trabajo a cada dos por tres
llegaba tarde y resacoso todos los días
-a veces de plano ni siquiera me presentaba-
al final me corrieron con la mínima indemnización
el dinero se lo di a lucrecia para que se comprara una moto playera
la muy puta se compro la jodida moto y luego me dijo
que no volviera a buscarla si no tenía dinero
total que pedí asilo en casa de una tía de mi madre
ahora vivo de arrimado en este cuarto
en la muy agradable compañia de ustedes, mis queridas amigas
mis tiernas y sigilosas compañeras de aplanado cuerpo
que van y vienen por el piso mientras yo le doy a la botella
¿qué más le queda a un cuarentón divorciado?
el alcohol, la poesía y una paja de vez en cuando
moriré con el hígado hecho piedra
dejaré escritos unos cuantos poemas de mierda
la vida me aplastó igual que si fuese yo una de ustedes
una simple jodida cucaracha"