Al perderte desfalleció mi ser entero
destrozaste mi corazón, haciéndolo pedazos.
Con saña urdida y puñal certero,
dejaste de mi mundo, solo retazos.
destrozaste mi corazón, haciéndolo pedazos.
Con saña urdida y puñal certero,
dejaste de mi mundo, solo retazos.
Culpe al cielo gris de mi desventura
descendiendo a la sima del olvido
Nada importaba, sino estaba contigo
Mucho mas, ahora que te había perdido.
descendiendo a la sima del olvido
Nada importaba, sino estaba contigo
Mucho mas, ahora que te había perdido.
Noches de insomnio, coronaron mis sueños
henchida de dolor, te llame en mi delirio.
Mas la cruel realidad, me mostró, que moría
henchida de dolor, te llame en mi delirio.
Mas la cruel realidad, me mostró, que moría
por un miserable que ni un quinto valía.
Como antídoto, al veneno que inoculaste
al corazón que con tanto amor te dio cabida.
Surge el dispuesto a salvarme la vida
antes que hagues añicos, lo que una vez amaste.
al corazón que con tanto amor te dio cabida.
Surge el dispuesto a salvarme la vida
antes que hagues añicos, lo que una vez amaste.
A paso rápido, voy cuesta arriba
pues una tormenta ya se avecina,
pero ¡Oh sorpresa! Desde una esquina
tu voz grita: ¡en mi sigues viva!
pues una tormenta ya se avecina,
pero ¡Oh sorpresa! Desde una esquina
tu voz grita: ¡en mi sigues viva!
Corres, con una rosa entre tus dedos,
cual Quijote a Dulcinea, me pintas un mundo nuevo
resaltando mil virtudes, ningún defecto
olvidando que ayer, te importaba un bledo.
cual Quijote a Dulcinea, me pintas un mundo nuevo
resaltando mil virtudes, ningún defecto
olvidando que ayer, te importaba un bledo.
Enjugue mis lágrimas, deseche mi tristeza
frente al espejo reviví mi belleza.
Puse color a mis labios, rubor a mis mejillas
con una sonrisa cómplice sellé mi alegría.
frente al espejo reviví mi belleza.
Puse color a mis labios, rubor a mis mejillas
con una sonrisa cómplice sellé mi alegría.
Imposible negar que aun te quiero,
pero mi boca no emite sonido alguno,
tu rostro no es más, la imagen que venero,
pero mi boca no emite sonido alguno,
tu rostro no es más, la imagen que venero,
ni tu piel el motivo de mis deseos.
A través del espejo de mis recuerdos
como respuesta a mi desdicha te veo aparecer.
Mi corazón enardecido como címbalo que resuena
solo atina a decirte: amor mio...te toco perder.
como respuesta a mi desdicha te veo aparecer.
Mi corazón enardecido como címbalo que resuena
solo atina a decirte: amor mio...te toco perder.
Sarami