harold perez
Poeta recién llegado
Te tracé con cristal molido una silueta en la pared de mugre
Y me dediqué a sentir el ardor que dejé en tus labios machacados.
En la cornisa donde cernía tracé un enclítico con un hilillo
Y mientras tú despertabas, te tracé la mano con cristal molido.
Con la cara en el aire y tu silueta cimbreante
Desmayé un precipicio con una anáfora centelleante
Y justo ante tu piel de días acometidos
Fui el último trazo que te hice para consolarme
Como una mano pulimentada con cuarzo heleno y zafiro
Yo tan solo te vi durmiendo, y en eso, al acostumbrarme,
Tracé un adiós con un beso y con los restos de cristales molidos!
Y me dediqué a sentir el ardor que dejé en tus labios machacados.
En la cornisa donde cernía tracé un enclítico con un hilillo
Y mientras tú despertabas, te tracé la mano con cristal molido.
Con la cara en el aire y tu silueta cimbreante
Desmayé un precipicio con una anáfora centelleante
Y justo ante tu piel de días acometidos
Fui el último trazo que te hice para consolarme
Como una mano pulimentada con cuarzo heleno y zafiro
Yo tan solo te vi durmiendo, y en eso, al acostumbrarme,
Tracé un adiós con un beso y con los restos de cristales molidos!