Amor palpito a palpito, cadena pomposa,
la lluvia se ciñe sobre los vestigios de un adiós,
la madrugada contemplan el pavor,
lagrimas fruncidas en anhelos perdidos,
ira siniestra enardecida en vino,
sangre derrapando los costados de la herida abierta,
y tu llanto cansino, tintinea compungido,
presenciando la unción de la pena y la calma,
las péndolas de tus alas, ondulan entre la noche póstuma del delirio,
los pulmones sostienen el halito de la penumbra compuesta,
desperdigado , sin noción, vulnerable, pasional, el agur destemplado,
la sorna compleja de tus ojos,
tibantes de dolor, adiós
simplemente,
tu tupé largo se aleja inexorablemente, dejando sombra y perdón,
se desprende la retina seca, al mirar el horizonte en calma,
el frio congela hasta mis lagrimas tórridas de sopor,
es un onírico estruendo que aclarece en el palpito de este adiós,
si mas que el zumbido de un corazón desbocado.