Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
Mientras Arjona canta una de sus inmortales melodías,
te miro trabajar en la cocina.
Picas el rojo redondo tomate,
lloras la lágrima de la cebolla inmisericorde,
golpeas una y otra vez la verdura con el cuchillo celular,
ese que nunca pierde el filo.
Estuvimos caminando por la mañana,
tú en tus lecturas y yo en las mías,
tu largo pelo negro brillaba con este sol de Domingo en Santiago,
que recuerda tu Validivia cuando ella te tenía y eras de la ciudad del río,
habitante constante del fuerte y los paseos por sus calles.
Ha subido la temperatura,
tus dedos giran alrededor de la margarina,
la mantequilla tiene celos de ella,
la substituyen sin preguntas ni consultas.
Trabajando en la cocina de aqui hacia alla,
la casa del hogar gira y gira alrededor de tus manos,
de tus voces y trabajo,
tu silencio, y Mi Amor Por Ti.
Mi Verónica,
Veropaty,
te acercas adonde estoy, pero yo escribo y te escribo,
y sé que todavía no lo sabes,
después me leerás escribiéndote.
Por ahora,
mueves platos secos y limpios y los guardas,
concentras tu atención en el almuerzo de tu hogar,
y me amas en silencio y yo te amo con estas palabras.
te miro trabajar en la cocina.
Picas el rojo redondo tomate,
lloras la lágrima de la cebolla inmisericorde,
golpeas una y otra vez la verdura con el cuchillo celular,
ese que nunca pierde el filo.
Estuvimos caminando por la mañana,
tú en tus lecturas y yo en las mías,
tu largo pelo negro brillaba con este sol de Domingo en Santiago,
que recuerda tu Validivia cuando ella te tenía y eras de la ciudad del río,
habitante constante del fuerte y los paseos por sus calles.
Ha subido la temperatura,
tus dedos giran alrededor de la margarina,
la mantequilla tiene celos de ella,
la substituyen sin preguntas ni consultas.
Trabajando en la cocina de aqui hacia alla,
la casa del hogar gira y gira alrededor de tus manos,
de tus voces y trabajo,
tu silencio, y Mi Amor Por Ti.
Mi Verónica,
Veropaty,
te acercas adonde estoy, pero yo escribo y te escribo,
y sé que todavía no lo sabes,
después me leerás escribiéndote.
Por ahora,
mueves platos secos y limpios y los guardas,
concentras tu atención en el almuerzo de tu hogar,
y me amas en silencio y yo te amo con estas palabras.