Edgar Alan Le-Quesne
Poeta fiel al portal
Por un segundo
No me importo
El azul del cielo,
El brillo de la luna,
Ni mi eterna tristeza.
Solo basto ese instante,
Para contemplarte…
Cada vez que lo recuerdo
Mi corazón vuelve a amarte
Por fin mi alma
Tranquilidad pudo sentir.
No importo la distancia,
No estabas tan lejos,
Por un segundo
No existieron átomos
Que nos separen.
Estuvimos tan cerca
Que casi fuimos uno…
Todo en un segundo
Y mi alma te amó…
Yo solo…
Te vi sonreír.
No me importo
El azul del cielo,
El brillo de la luna,
Ni mi eterna tristeza.
Solo basto ese instante,
Para contemplarte…
Cada vez que lo recuerdo
Mi corazón vuelve a amarte
Por fin mi alma
Tranquilidad pudo sentir.
No importo la distancia,
No estabas tan lejos,
Por un segundo
No existieron átomos
Que nos separen.
Estuvimos tan cerca
Que casi fuimos uno…
Todo en un segundo
Y mi alma te amó…
Yo solo…
Te vi sonreír.
Este poema esta dedicado a Lida Maria, inalcanzable compañera del alma