Cartablanca
Poeta recién llegado
Todo empieza por algo
y esto va dirigido a ti,
a la chica que de la nada vi
y que me senté
sólo para hacerla sonreír,
pero me fumigo con su mirada
que de dulce se volvió
a algo más que su simple belleza
ocultaba,
algo que no conocía
de una mujer.
Vengo a desvelarme por una razón
un tanto egoísta,
para describirte en mi pensamiento
y envolverte en mis palabras,
donde todo es subjetivo
porque tu armonía
no basta solo con tu rostro
porque conlleva tu ser,
tu ente,
tú.
Tus ojos cafés entonados
con tu naríz y boca,
que hacen un encaje
de fineza y dulzura
que salían de tus sentidos,
tu tez clara y limpia
que se notaba el rubor
la vez que me senté.
No entendía nada,
que hacías ahí
que suerte de que estés ahí
que suerte de estar yo ahí,
y volver a verte era mi única opción,
mirar hacia atrás era una despedida
y tu volteaste
justo después mi mirada en la tuya.
Tu cabello negro
liso y alineado,
tu sonrisa que se escapaba
de cuando en vez,
tu vestir
de una chica normal
que terminó
siendo la chica
de la chaqueta negra
la qué miré yo esa vez.
Tu ser difícil de entender,
tu genio que no logró comprender,
tu lectura y tus estudios
al anochecer,
tu personalidad dulce
y pudoroza
que se ma hace extraña a la vez,
y en un bus o con un café
me gustaría llegar a conocer.
Acá va mis letras de volverte a ver
no sé si te guste lo que pensé,
ni que te haya avergonzado
pero quiero que sepas
que me alegró verte esa vez.
CartaBlanca
y esto va dirigido a ti,
a la chica que de la nada vi
y que me senté
sólo para hacerla sonreír,
pero me fumigo con su mirada
que de dulce se volvió
a algo más que su simple belleza
ocultaba,
algo que no conocía
de una mujer.
Vengo a desvelarme por una razón
un tanto egoísta,
para describirte en mi pensamiento
y envolverte en mis palabras,
donde todo es subjetivo
porque tu armonía
no basta solo con tu rostro
porque conlleva tu ser,
tu ente,
tú.
Tus ojos cafés entonados
con tu naríz y boca,
que hacen un encaje
de fineza y dulzura
que salían de tus sentidos,
tu tez clara y limpia
que se notaba el rubor
la vez que me senté.
No entendía nada,
que hacías ahí
que suerte de que estés ahí
que suerte de estar yo ahí,
y volver a verte era mi única opción,
mirar hacia atrás era una despedida
y tu volteaste
justo después mi mirada en la tuya.
Tu cabello negro
liso y alineado,
tu sonrisa que se escapaba
de cuando en vez,
tu vestir
de una chica normal
que terminó
siendo la chica
de la chaqueta negra
la qué miré yo esa vez.
Tu ser difícil de entender,
tu genio que no logró comprender,
tu lectura y tus estudios
al anochecer,
tu personalidad dulce
y pudoroza
que se ma hace extraña a la vez,
y en un bus o con un café
me gustaría llegar a conocer.
Acá va mis letras de volverte a ver
no sé si te guste lo que pensé,
ni que te haya avergonzado
pero quiero que sepas
que me alegró verte esa vez.
CartaBlanca