Maria P Gallo
Poeta fiel al portal
Te vi
Y entonces te vi,
y los jardines de mi alma
se tiñeron de rosas,
de pájaros
y mariposas,
que revoloteaban en mi alma
cautivada por tu belleza varonil.
Mi corazón,
se me escapó del pecho
y se asomo por las lumbreras de mis ojos,
no soportaba el no verte,
no se perdía el escucharte;
cuando tu hablabas sonreía,
y cuando sonreías,
él aplaudía con festejo,
como solo un alma enamorada sabe hacer.
Mis pupilas dilatadas,
delineaban el arco de tu rostro,
mi sonrisa dibujada
me delataba al verte,
mis ojos no paraban
de sonreír al escucharte,
y yo quedé prendada de amor por ti.
Nunca me había sentido tan a gusto,
las horas parecían minutos,
los minutos segundos a tu lado,
y toda mi vida parecía cobrar sentido;
mis fracasos del pasado,
me trajeron hacia ti,
y ahora estaba soltera y sin compromiso
sentada frente al amor de mi vida,
y eras tú.
Y entonces te vi,
y los jardines de mi alma
se tiñeron de rosas,
de pájaros
y mariposas,
que revoloteaban en mi alma
cautivada por tu belleza varonil.
Mi corazón,
se me escapó del pecho
y se asomo por las lumbreras de mis ojos,
no soportaba el no verte,
no se perdía el escucharte;
cuando tu hablabas sonreía,
y cuando sonreías,
él aplaudía con festejo,
como solo un alma enamorada sabe hacer.
Mis pupilas dilatadas,
delineaban el arco de tu rostro,
mi sonrisa dibujada
me delataba al verte,
mis ojos no paraban
de sonreír al escucharte,
y yo quedé prendada de amor por ti.
Nunca me había sentido tan a gusto,
las horas parecían minutos,
los minutos segundos a tu lado,
y toda mi vida parecía cobrar sentido;
mis fracasos del pasado,
me trajeron hacia ti,
y ahora estaba soltera y sin compromiso
sentada frente al amor de mi vida,
y eras tú.
Última edición: