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Te vi.

Gabriel C.

Poeta recién llegado
En aquellos versos te vi.
Casi sin vestiduras
en esa desnudez que insinuaste
allí, …, allí te reconocí.

La fuerza de mil ejércitos.
El dolor de una madre.
El bisturí que atraviesa la carne.
Un felino moviéndose entre la hierba.

El ave que sueña que surca el cielo.
Aquella pasión encerrada sin rejas ni cerrojos.
Una mano que acaricia.
La voz que vuela alto.

Y una danza que no se sabe si es del cuerpo o es del alma.

El latido profundo.
Un gemido hueco.
La lágrima viva.
Un torrente de sangre.

Aquel barrilito que brilla
en el fondo de tus ojos.

Tanto vi, y otro tanto es lo que no vi.
Hoy apenas puedo decirte que,
un día descubrí en ti,
endemoniada mariposa,
un corazón inmenso
Y allí,,, allí me reconocí.
 
En aquellos versos te vi.
Casi sin vestiduras
en esa desnudez que insinuaste
allí, …, allí te reconocí.

La fuerza de mil ejércitos.
El dolor de una madre.
El bisturí que atraviesa la carne.
Un felino moviéndose entre la hierba.

El ave que sueña que surca el cielo.
Aquella pasión encerrada sin rejas ni cerrojos.
Una mano que acaricia.
La voz que vuela alto.

Y una danza que no se sabe si es del cuerpo o es del alma.

El latido profundo.
Un gemido hueco.
La lágrima viva.
Un torrente de sangre.

Aquel barrilito que brilla
en el fondo de tus ojos.

Tanto vi, y otro tanto es lo que no vi.
Hoy apenas puedo decirte que,
un día descubrí en ti,
endemoniada mariposa,
un corazón inmenso
Y allí,,, allí me reconocí.
Maravilla, precioso poema. Un placer leerte.
 
En aquellos versos te vi.
Casi sin vestiduras
en esa desnudez que insinuaste
allí, …, allí te reconocí.

La fuerza de mil ejércitos.
El dolor de una madre.
El bisturí que atraviesa la carne.
Un felino moviéndose entre la hierba.

El ave que sueña que surca el cielo.
Aquella pasión encerrada sin rejas ni cerrojos.
Una mano que acaricia.
La voz que vuela alto.

Y una danza que no se sabe si es del cuerpo o es del alma.

El latido profundo.
Un gemido hueco.
La lágrima viva.
Un torrente de sangre.

Aquel barrilito que brilla
en el fondo de tus ojos.

Tanto vi, y otro tanto es lo que no vi.
Hoy apenas puedo decirte que,
un día descubrí en ti,
endemoniada mariposa,
un corazón inmenso
Y allí,,, allí me reconocí.
Dulce melodía.

Saludos
 
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