Bruno GB
Poeta recién llegado
Bajo un palpitante manto de estrellas
un taxista cuenta monedas.
Bajo un palpitante manto de estrellas
una iracunda mujer en bata da un portazo.
Bajo un palpitante manto de estrellas
alguien descubre que el cartón de leche está vacío.
Bajo un palpitante manto de estrellas
Ignacio no es capaz de tragar despacio.
De repente una pausa entre las nubes
anuncia un entreacto
y el abarrotado teatro de la humanidad
despierta de su sueño de carne y sangre.
Desde el escenario
un niño sugiere que las personalidades
,formadas gota a gota,
se le antojan caballos de batalla
en busca del santo grial fantasma
de la satisfacción terrenal.
Desde el escenario
un niño sugiere que las autopistas de la juventud
,aunque están llenas de derrapes,
son divertidas, saben a licor y huelen a cereza
pero saber dejarlas atrás en armonía
conduce a cálidos mares de misterio y terciopelo.
Desde el escenario
un niño sugiere que el universo
,aunque tiene muchas capas que no vemos,
forma parte de una lágrima de alegría
cuyo acogedor brillo de vacío silencioso
habita en lo profundo del alma humana.
El entreacto ha concluido.
Un despertador que induce al sueño de carne y sangre
suena muy temprano.
La humanidad vuelve a sus quehaceres.
Dos desconocidos discuten desde sus coches
bajo un palpitante manto de estrellas.
un taxista cuenta monedas.
Bajo un palpitante manto de estrellas
una iracunda mujer en bata da un portazo.
Bajo un palpitante manto de estrellas
alguien descubre que el cartón de leche está vacío.
Bajo un palpitante manto de estrellas
Ignacio no es capaz de tragar despacio.
De repente una pausa entre las nubes
anuncia un entreacto
y el abarrotado teatro de la humanidad
despierta de su sueño de carne y sangre.
Desde el escenario
un niño sugiere que las personalidades
,formadas gota a gota,
se le antojan caballos de batalla
en busca del santo grial fantasma
de la satisfacción terrenal.
Desde el escenario
un niño sugiere que las autopistas de la juventud
,aunque están llenas de derrapes,
son divertidas, saben a licor y huelen a cereza
pero saber dejarlas atrás en armonía
conduce a cálidos mares de misterio y terciopelo.
Desde el escenario
un niño sugiere que el universo
,aunque tiene muchas capas que no vemos,
forma parte de una lágrima de alegría
cuyo acogedor brillo de vacío silencioso
habita en lo profundo del alma humana.
El entreacto ha concluido.
Un despertador que induce al sueño de carne y sangre
suena muy temprano.
La humanidad vuelve a sus quehaceres.
Dos desconocidos discuten desde sus coches
bajo un palpitante manto de estrellas.
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