Parofi
Poeta asiduo al portal
Agoreros raudales van
imprimiendo mis huellas.
El sur fue una ventolera
donde quedó mi estampa,
arrolló mis comisuras
con cebos de hojarascas.
En aquel momento espetó
una lágrima certera,
por los tiempos de lozanía
de pastos y rocíos.
Entonces fue cuando
quise alcanzar la llanura,
sumido en galeras de listón
puse el decoro a la deriva.
Aquellas memorias sin tiempo
fueron testigos de mi siembra,
fueron madrigal de mi quinta,
fueron el aposento de mi dicha.
Hoy yacen a lo lejos,
el sol no le perdono la ofensa,
olvidaron sus dádivas,
veneraron otras providencias.
Vengo en busca de mi designio,
con dos lunas de porcelana
y un sombrero ficticio.
Vengo a buscar mi nombre,
vengo a confinar penurias,
vengo a sembrar mis huertos,
vengo a aflorar novicio.
¡Vengo!...
Sólo vengo,
y nada espero...
.
imprimiendo mis huellas.
El sur fue una ventolera
donde quedó mi estampa,
arrolló mis comisuras
con cebos de hojarascas.
En aquel momento espetó
una lágrima certera,
por los tiempos de lozanía
de pastos y rocíos.
Entonces fue cuando
quise alcanzar la llanura,
sumido en galeras de listón
puse el decoro a la deriva.
Aquellas memorias sin tiempo
fueron testigos de mi siembra,
fueron madrigal de mi quinta,
fueron el aposento de mi dicha.
Hoy yacen a lo lejos,
el sol no le perdono la ofensa,
olvidaron sus dádivas,
veneraron otras providencias.
Vengo en busca de mi designio,
con dos lunas de porcelana
y un sombrero ficticio.
Vengo a buscar mi nombre,
vengo a confinar penurias,
vengo a sembrar mis huertos,
vengo a aflorar novicio.
¡Vengo!...
Sólo vengo,
y nada espero...
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