No hablemos de eutanasia
que es cosa fea,
¿pero que nombre recibe
el intentar sobrevivir del aire,
sin que trabajo encuentres,
esperando que el milagro
de los panes y los peces,
por inspiración divina,
se plante ante tu puerta?.
No hablemos de esos
que hinchan el pecho
como pavos recién cebados,
para ser expuestos ante una mesa
de grandes invitados,
coro de fariseos,
que aplauden sus logros
sin conocerlos siquiera.
No seamos cuento de Andersen,
ese que habla de tejidos y sastres,
que se maravillan de la calidad del paño
cuando en el arca han entrado las polillas,
y lo que se viste es un triste taparrabos.
No creamos que la mentira,
por mucho que uno se la diga,
en realidad certera se transforme.
La mona por mucho que se adorne,
no será La Gioconda,
aunque el mismo Leonardo la retrate.
que es cosa fea,
¿pero que nombre recibe
el intentar sobrevivir del aire,
sin que trabajo encuentres,
esperando que el milagro
de los panes y los peces,
por inspiración divina,
se plante ante tu puerta?.
No hablemos de esos
que hinchan el pecho
como pavos recién cebados,
para ser expuestos ante una mesa
de grandes invitados,
coro de fariseos,
que aplauden sus logros
sin conocerlos siquiera.
No seamos cuento de Andersen,
ese que habla de tejidos y sastres,
que se maravillan de la calidad del paño
cuando en el arca han entrado las polillas,
y lo que se viste es un triste taparrabos.
No creamos que la mentira,
por mucho que uno se la diga,
en realidad certera se transforme.
La mona por mucho que se adorne,
no será La Gioconda,
aunque el mismo Leonardo la retrate.