Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Una mirada no soporta lo que el hilo
de una telaraña,
por tanto no creerías si te cuento
que he visto a tus ojos levantar al sol
mientras lo esperábamos en la terraza,
parpadeando el vapor de un café
ya lindante con el invierno.
Llámame imprudente o exagerado,
pero he confundido
el amanecer con tu forma de mirarlo;
es como si la nueva luz imantada de ti
se contuviera en el cuenco de tus ojos
para luego verterte sobre el vecindario,
en las paredes del oriente
y más allá, en la serranía del universo,
en mi mirada de ti brillante.
Por supuesto, es probable que te mienta,
pero desconozco la naturaleza de mirarte
mientras sostienes el devenir de las cosas
que miras como si las crearas y recrearas.
Sucede que intento decirte que te quedes
conmigo,
pero me miras mírate y las palabras
se desinflan, se les acaba el acento y el aire,
y quedo yo, inerme, ante tus ojos
que me parpadean y me temporizan,
y me están mirando
y saben de mi confesión más íntima.
Cruzaremos la tela de la araña; funámbulos,
iremos tomados de los ojos.
Donde el hilo se rompa,
haremos un nudo indestructible.
Todo caerá por su peso de luz,
menos nosotros.
Sobre el horizonte de nuestra mirada,
levitaremos.
Pedro Olvera / 04 de diciembre de 2022
de una telaraña,
por tanto no creerías si te cuento
que he visto a tus ojos levantar al sol
mientras lo esperábamos en la terraza,
parpadeando el vapor de un café
ya lindante con el invierno.
Llámame imprudente o exagerado,
pero he confundido
el amanecer con tu forma de mirarlo;
es como si la nueva luz imantada de ti
se contuviera en el cuenco de tus ojos
para luego verterte sobre el vecindario,
en las paredes del oriente
y más allá, en la serranía del universo,
en mi mirada de ti brillante.
Por supuesto, es probable que te mienta,
pero desconozco la naturaleza de mirarte
mientras sostienes el devenir de las cosas
que miras como si las crearas y recrearas.
Sucede que intento decirte que te quedes
conmigo,
pero me miras mírate y las palabras
se desinflan, se les acaba el acento y el aire,
y quedo yo, inerme, ante tus ojos
que me parpadean y me temporizan,
y me están mirando
y saben de mi confesión más íntima.
Cruzaremos la tela de la araña; funámbulos,
iremos tomados de los ojos.
Donde el hilo se rompa,
haremos un nudo indestructible.
Todo caerá por su peso de luz,
menos nosotros.
Sobre el horizonte de nuestra mirada,
levitaremos.
Pedro Olvera / 04 de diciembre de 2022