Madam Dámira Zapied
Poeta recién llegado
Desgarrando del suelo la realidad,
contemplada en el fríor del cosmos
¡Oh soledad de excelsa vanidad
niegas estar sola entre inicuos abismos!
Soledad no permuto sus laureles;
las plañidas horas al sollozo del sino,
sucumbida entre designios siempre tan crueles.
Percibo melodía dulce astro asesino.
Y sobre las lagunas brillantes
entre la cripta del allende templo,
beatas de infiernos gigantes
blasfeman mientras solo contemplo
Ni un murmullo solo putrefacción
solo dualidad ninguna satisfacción
Cosmos perdido que los mortales ven;
órbitas deliciosas de sueños vacíos,
¡Malditos sabios¡ en tierra caven
y el edén perdido mostrara indicios
y y
Acállate querida que solo turbas los sentidos
no grites, ni despiertes a tantos dormidos
Nadie más, viu ménar apbultfu ulherte
Busque en vida y le encontrare en la muerte
contemplada en el fríor del cosmos
¡Oh soledad de excelsa vanidad
niegas estar sola entre inicuos abismos!
Soledad no permuto sus laureles;
las plañidas horas al sollozo del sino,
sucumbida entre designios siempre tan crueles.
Percibo melodía dulce astro asesino.
Y sobre las lagunas brillantes
entre la cripta del allende templo,
beatas de infiernos gigantes
blasfeman mientras solo contemplo
Ni un murmullo solo putrefacción
solo dualidad ninguna satisfacción
Cosmos perdido que los mortales ven;
órbitas deliciosas de sueños vacíos,
¡Malditos sabios¡ en tierra caven
y el edén perdido mostrara indicios
y y
Acállate querida que solo turbas los sentidos
no grites, ni despiertes a tantos dormidos
Nadie más, viu ménar apbultfu ulherte
Busque en vida y le encontrare en la muerte
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