Rosas negras, balas de fresa
los de luto y los de fiesta
todos almas en pena
Brotan milagros sobre el adoquin
de miedo,
queda la ciudad desierta
cae sobre esta la lluvia
asesinando el polvo
ahogando el rescoldo.
Atemorizados huespedes
huyen como diablos
imaginarios entes
que a diario mueren