Christian Solís Solís
Poeta recién llegado
TEMOR.
Temo a la soledad,
a su silencio violento y perpetuo,
que inexorable cual verdugo perfecto,
inspira a mi agitado aliento,
terminar con mi existir.
Temo al lamento de mi llanto,
a su tormento agudo y punzante,
que insensible cual cuchillo violento,
desgarra el trémulo aliento,
que aún persiste vivir
Y no hay nadie, solo yo,
y el herido latir de mi pecho,
que sofocado y agonizante al viento,
retumba en sinuosos lamentos,
su último canto de adiós
Y no hay nada, solo sombras,
y el sublime perfume a mi sangre,
que tibia y silenciosa a mi llanto,
emerge en gotas mortales,
desde mis brazos de adiós.
Christian Solís Solís
Temo a la soledad,
a su silencio violento y perpetuo,
que inexorable cual verdugo perfecto,
inspira a mi agitado aliento,
terminar con mi existir.
Temo al lamento de mi llanto,
a su tormento agudo y punzante,
que insensible cual cuchillo violento,
desgarra el trémulo aliento,
que aún persiste vivir
Y no hay nadie, solo yo,
y el herido latir de mi pecho,
que sofocado y agonizante al viento,
retumba en sinuosos lamentos,
su último canto de adiós
Y no hay nada, solo sombras,
y el sublime perfume a mi sangre,
que tibia y silenciosa a mi llanto,
emerge en gotas mortales,
desde mis brazos de adiós.
Christian Solís Solís