Temor
Temo perder más que el alma
y malgastar las horas de juventud
con la persona inadecuada
Temo descubrir que es fría la verdad
que los pensamientos son tan diversos
y así como el río de lejos se tiñe de cerúleo
Temo que cuando me acerque a quien quiero
descubra que al igual que el río es solo ilusión
y entre mis manos lo antes azul se torne cristalino.
Temo no tener metas,
y si las tengo qué certeza me dan
quizás si las logro, ¿ felicidad habrá?
Temo ser infeliz, pero vaya ironía
temiendo se me pasa la vida
y yo inerte solo la veo desde fuera
por temor a no hacer.
Fallar, tal vez caer, frustrarse o estropearse.
Al fin y al cabo
¿qué diablos es lo que quiero?
Lo mas bonito del asunto
es que cada minuto cuenta para cambiar
para bien o para mal.
Pero saber lo q podría ser
si se hiciese tal o cual cosa
no quita el temor.
Añorar lo q se perdió no lo trae de nuevo
mirar como en una vidriera tu propia vida
tampoco te protege del dolor.
Tal vez la única lección q debemos aprender
es no temer ser los protagonistas de nuestra propia vida.
Que interesa si es cursi
que nos importa si cometemos errores
es solo nuestra,
y por tanto teniendo esa hegemonía
por qué tememos gastar de la manera correcta
en el momento oportuno
y por las necesidades precisas
nuestros minutos,
nuestra única, pero singular existencia
que interesa con quién,
importancia igual a cero tiene todo aquello
que no te deja un rastro,
aunque leve,
de una borrasca de felicidad.
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