elquevuela
Poeta recién llegado
Desde adolescente,
la pena marco mi frente,
murió mi amigo, sentí mi primer dolor,
después llegaron nuevos y la vida poco a poco
nos separó para irnos cada uno por su lado,
dejándonos mil sinsabores.
Conocí a la chica más bella
con mis letras le hablé de mis amores,
no las quiso leer pues eran para ella.
Mis letras, decía, la llenaban de temores.
Comparé su sonrisa con una estrella.
No las entendió, y se fue dejándome desilusiones.
Ahora no camino solo por este valle,
encontré otra que admirar pero sin darle promesas,
sin esperar que la quiera, sin esperar que me llame.
Y entiende que ella no es fuente de poemas.
Somos dos cuerpos para satisfacer el hambre
de deseos y pasiones que hay entre la mujer y el hombre.
Seguiré en mí andar pasajero,
esperando a que se haga mujer la que yo quiero.
Lanzaré mis poemas para ella al viento ligero,
y volaran mientras la espero.
Pero ahora me conformo con alguien perecedero.
la pena marco mi frente,
murió mi amigo, sentí mi primer dolor,
después llegaron nuevos y la vida poco a poco
nos separó para irnos cada uno por su lado,
dejándonos mil sinsabores.
Conocí a la chica más bella
con mis letras le hablé de mis amores,
no las quiso leer pues eran para ella.
Mis letras, decía, la llenaban de temores.
Comparé su sonrisa con una estrella.
No las entendió, y se fue dejándome desilusiones.
Ahora no camino solo por este valle,
encontré otra que admirar pero sin darle promesas,
sin esperar que la quiera, sin esperar que me llame.
Y entiende que ella no es fuente de poemas.
Somos dos cuerpos para satisfacer el hambre
de deseos y pasiones que hay entre la mujer y el hombre.
Seguiré en mí andar pasajero,
esperando a que se haga mujer la que yo quiero.
Lanzaré mis poemas para ella al viento ligero,
y volaran mientras la espero.
Pero ahora me conformo con alguien perecedero.