Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
...
Ante el arribo inexorable de la noche,
Perfilado al ojo solar que declinara;
Cual gladiador en defensa de mi ánimo,
El dentado alero de mi techo grana,
Serrucha vanamente ensangrentado,
¡La tenaz! musculación serrana.
Intenta, ilusamente como yo,
Procurarme una fuga a nueva alba.
Evitarme la noctámbula tortura
De la sombra más temida y más amada.
Pero el ojo incandescente, ya se obtura
Y mi angustia, ya despliega negra ala.
Inútil, todo ha sido pues, ¡impía!
Con el instinto vil de quien profana,
Arrancando telarañas de suspiros,
A mis íntimos cajones de oda arcana.
¡Enfatizando! tu nombre cual martirio,
¡Belicosa! melancolía se rearma...
Y desprovisto de piedades y consuelos.
Corroída, contra ella... esgrimo mi alma.
©JuanOriental
Ante el arribo inexorable de la noche,
Perfilado al ojo solar que declinara;
Cual gladiador en defensa de mi ánimo,
El dentado alero de mi techo grana,
Serrucha vanamente ensangrentado,
¡La tenaz! musculación serrana.
Intenta, ilusamente como yo,
Procurarme una fuga a nueva alba.
Evitarme la noctámbula tortura
De la sombra más temida y más amada.
Pero el ojo incandescente, ya se obtura
Y mi angustia, ya despliega negra ala.
Inútil, todo ha sido pues, ¡impía!
Con el instinto vil de quien profana,
Arrancando telarañas de suspiros,
A mis íntimos cajones de oda arcana.
¡Enfatizando! tu nombre cual martirio,
¡Belicosa! melancolía se rearma...
Y desprovisto de piedades y consuelos.
Corroída, contra ella... esgrimo mi alma.
©JuanOriental