mauricio aguirre
Poeta fiel al portal
El místico lagarto sube erosionado
el obelisco del templo de los condenados,
con sus fauces entre abiertas y los ojos
endemoniados.
Mis ojos al consumir la dicha sustancial
son como los del búho blanco,
contemplando luz en la oscuridad
oyendo voces del mal que me hacen
escupir la crueldad.
Los chamanes persuasivos doblegan
mi rebelión,
y la mente divagante alucina percibiendo
el perdón.
¡OH serpiente en plumada de mi devoción
que me alimentas!
¡águila celeste que me liberas!
Den me amor en las tinieblas,
conviertanme en el lobo de plata
porque soy amante de su luna llena.
En la costa del pacifico dejen me,
no condenen mi existir,
dejen al menos que venga la luna nueva
dejen que la luna llena conmigo muera.
el obelisco del templo de los condenados,
con sus fauces entre abiertas y los ojos
endemoniados.
Mis ojos al consumir la dicha sustancial
son como los del búho blanco,
contemplando luz en la oscuridad
oyendo voces del mal que me hacen
escupir la crueldad.
Los chamanes persuasivos doblegan
mi rebelión,
y la mente divagante alucina percibiendo
el perdón.
¡OH serpiente en plumada de mi devoción
que me alimentas!
¡águila celeste que me liberas!
Den me amor en las tinieblas,
conviertanme en el lobo de plata
porque soy amante de su luna llena.
En la costa del pacifico dejen me,
no condenen mi existir,
dejen al menos que venga la luna nueva
dejen que la luna llena conmigo muera.