El hidalgo navegante
Poeta recién llegado
Baila la noche de la jungla callada.
Baila el cielo su atardecer mugriento.
Dentelladas de estornudos de los buitres.
Acerosos cantos, nunca antes cantados.
Las entrañas de la mar abren sus ansias.
Afilan las langostas sus tentáculos.
Redoblan los tambores vientos huracanados,
en sinfonías malditas, antes calladas.
El mistral responde a la melodía salvaje.
Crujen las proas en la mar arbolada.
Filones de plata barren la cubierta.
Ansiedades repletas de sueños gastados.
La angustia que oprime al corazón solitario.
Temporales de agua, viento y sueños.
Baila el cielo su atardecer mugriento.
Dentelladas de estornudos de los buitres.
Acerosos cantos, nunca antes cantados.
Las entrañas de la mar abren sus ansias.
Afilan las langostas sus tentáculos.
Redoblan los tambores vientos huracanados,
en sinfonías malditas, antes calladas.
El mistral responde a la melodía salvaje.
Crujen las proas en la mar arbolada.
Filones de plata barren la cubierta.
Ansiedades repletas de sueños gastados.
La angustia que oprime al corazón solitario.
Temporales de agua, viento y sueños.