El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Si me hubieras visto comer en ese tenedor libre chino,
te hubieras cambiado de mesa y si te preguntaban,
hubieras dicho: ese no es amigo mío
Hubieras pedido que me saquen la licencia de persona,
que me encierre en una jaula en el zoológico.
Que me exhiban, o me devuelvan a la selva,
desde donde seguro había venido.
Hubieras entrado con la policía y me hubiera pegado en las costillas
hasta hacerme pedir perdón de rodillas.
Si hubiera estado tu suegra,
tal vez, con toda educación,
levantándose me hubiese preguntado:
Disculpe señor. ¿Viene usted de la guerra?
¿Es usted el famoso príncipe al que mañana le pagarán su peso en oro?
O,
¿Es usted un boxeador que esta tratando de dar el peso para pelear contra un oso?
Y yo les contestaría sincero.
"No querida. Soy una víctima más,
de la cocina del hombre soltero.
Del que anda a las corridas,
sin tiempo para nada.
Con dos, tres, trabajos,
quincenas perezosas,
con cuatro pulmones.
Con una ollita solitaria,
unas salchichas, huevos, algunas papas,
poca plata y bastante menos idea."
Al poco tiempo volví al tenedor libre chino.
Pero estaba baja la persiana...
¿Qué les habrá pasado?,
Pensé:
¿Habrán vuelto a la china huyendo despavoridos?
Contando leyendas de unos salvajes en las pampas,
que son capaces de comerse por si sólos, a una elefanta embarazada.
Mientras beben, pornográficamente,
una mezcla de aguarrás y vinagre por ellos mismos envasada a la que llaman vino.
Pobres chinos.
Pobrecitos.
Si les tocó en suerte otro soltero crónico como yo.
De seguro se habrán fundido.
(2004)
te hubieras cambiado de mesa y si te preguntaban,
hubieras dicho: ese no es amigo mío
Hubieras pedido que me saquen la licencia de persona,
que me encierre en una jaula en el zoológico.
Que me exhiban, o me devuelvan a la selva,
desde donde seguro había venido.
Hubieras entrado con la policía y me hubiera pegado en las costillas
hasta hacerme pedir perdón de rodillas.
Si hubiera estado tu suegra,
tal vez, con toda educación,
levantándose me hubiese preguntado:
Disculpe señor. ¿Viene usted de la guerra?
¿Es usted el famoso príncipe al que mañana le pagarán su peso en oro?
O,
¿Es usted un boxeador que esta tratando de dar el peso para pelear contra un oso?
Y yo les contestaría sincero.
"No querida. Soy una víctima más,
de la cocina del hombre soltero.
Del que anda a las corridas,
sin tiempo para nada.
Con dos, tres, trabajos,
quincenas perezosas,
con cuatro pulmones.
Con una ollita solitaria,
unas salchichas, huevos, algunas papas,
poca plata y bastante menos idea."
Al poco tiempo volví al tenedor libre chino.
Pero estaba baja la persiana...
¿Qué les habrá pasado?,
Pensé:
¿Habrán vuelto a la china huyendo despavoridos?
Contando leyendas de unos salvajes en las pampas,
que son capaces de comerse por si sólos, a una elefanta embarazada.
Mientras beben, pornográficamente,
una mezcla de aguarrás y vinagre por ellos mismos envasada a la que llaman vino.
Pobres chinos.
Pobrecitos.
Si les tocó en suerte otro soltero crónico como yo.
De seguro se habrán fundido.
(2004)
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