Maythe
Poeta recién llegado
Ven, acércate
pero no lo suficiente.
No tienes idea de la rabia,
la irónica desesperación,
o el torpe fallo de no poseerte.
Te arrancaría un beso;
un beso desde el fondo de mi alma.
Para entregarte a cambio
el más dulce, y sincero roce de mis labios.
Te necesito, sí, lo admito;
pero no quiero que mi debilidad por ti
cándida, necia y apresurada
sumerja en tinieblas lo poco que tenemos.
Ven, toma mi mano
¿Puedes palpar el latir de mi corazón?
Está agitado,
lentamente se llena de tu presencia
infinita y pequeña, frívola y cálida, distante y cercana.
Ven, entrégate en una mirada
que yo gustosa te bañaré en una delicada lluvia de sentimientos.
Ven, prometo que cuando tu mirada se dirija al cielo
ahí estaré yo, observándote.
No seré la estrella más brillante,
porque no puedo serlo sin estar a tu lado.
Palabras de oropel, fluyen cual manantial de mi boca.
Pero al pensar en ti,
lengua y voz, voz y lengua se fusionan,
temerosas de tropezar en tus oídos.
Ven, tómame con fuerza entre tus brazos
guíame, muéstrame el camino para llegar a ti.
Rompe mi alma en mil pedazos,
incrústalos en tu ser uno a uno.
Llénate de mí
que mi ser estalla por ti,
tan sólo para decirte.. Ven!!
pero no lo suficiente.
No tienes idea de la rabia,
la irónica desesperación,
o el torpe fallo de no poseerte.
Te arrancaría un beso;
un beso desde el fondo de mi alma.
Para entregarte a cambio
el más dulce, y sincero roce de mis labios.
Te necesito, sí, lo admito;
pero no quiero que mi debilidad por ti
cándida, necia y apresurada
sumerja en tinieblas lo poco que tenemos.
Ven, toma mi mano
¿Puedes palpar el latir de mi corazón?
Está agitado,
lentamente se llena de tu presencia
infinita y pequeña, frívola y cálida, distante y cercana.
Ven, entrégate en una mirada
que yo gustosa te bañaré en una delicada lluvia de sentimientos.
Ven, prometo que cuando tu mirada se dirija al cielo
ahí estaré yo, observándote.
No seré la estrella más brillante,
porque no puedo serlo sin estar a tu lado.
Palabras de oropel, fluyen cual manantial de mi boca.
Pero al pensar en ti,
lengua y voz, voz y lengua se fusionan,
temerosas de tropezar en tus oídos.
Ven, tómame con fuerza entre tus brazos
guíame, muéstrame el camino para llegar a ti.
Rompe mi alma en mil pedazos,
incrústalos en tu ser uno a uno.
Llénate de mí
que mi ser estalla por ti,
tan sólo para decirte.. Ven!!