MiguelLares
Poeta recién llegado
Tengo la testa cercenada del amor
que instruye a la brisa.
Y tengo deseos de ti, de ti, y de tus
propios deseos también.
Tengo deseos de ti, de tu suave aliento
de ti, de tus ojos y de tus suaves labios también.
Tengo tantos deseos de ti, tantos de ti,
de la florescencia que surge de ti,
pero más de ti.
Puedo persuadir a la
tornasola quimera
y al refulge del perfume
donde pueda acariciarte a la rosa.
Amor, tengo tantos deseos de ti,
de toda una noche estrellada,
de ti, de tus besos, de tu voz,
del candor a la locura del viento,
pero más de ti.
Tengo tantos deseos de ti,
de tu cuello lumínico
de ti, de tus parpados cris-anteros,
de ti, de tus pechos perla rubias,
de ti, de tu cintura guirnalda de sexo,
de ti, de ti, de ti,
pero mucho más de ti.
que instruye a la brisa.
Y tengo deseos de ti, de ti, y de tus
propios deseos también.
Tengo deseos de ti, de tu suave aliento
de ti, de tus ojos y de tus suaves labios también.
Tengo tantos deseos de ti, tantos de ti,
de la florescencia que surge de ti,
pero más de ti.
Puedo persuadir a la
tornasola quimera
y al refulge del perfume
donde pueda acariciarte a la rosa.
Amor, tengo tantos deseos de ti,
de toda una noche estrellada,
de ti, de tus besos, de tu voz,
del candor a la locura del viento,
pero más de ti.
Tengo tantos deseos de ti,
de tu cuello lumínico
de ti, de tus parpados cris-anteros,
de ti, de tus pechos perla rubias,
de ti, de tu cintura guirnalda de sexo,
de ti, de ti, de ti,
pero mucho más de ti.