TouchingGod
Poeta recién llegado
Aquel precioso azul turquesa de sus ojos
se derretía al son de un llanto ensordecedor.
Sabía que a la mañana siguiente ella,
habría olvidado todo aquello maravilloso que habíamos vivido.
Había tenido una mala vida,
una vida perra,
así que para ella era fácil olvidar,
para ella era necesario.
La miré por última vez,
allí tendida y gimoteando.
Sólo le había hecho bueno a aquella chica,
si existe un dios lo sabe.
Pero hasta el bueno se convierte en el malo cuando se va.
Yo era, nuevamente, el verbo, nunca el sujeto.
Hoy yo era el verbo IRME,
a su lado ya,
me estaba haciendo mucho daño.
se derretía al son de un llanto ensordecedor.
Sabía que a la mañana siguiente ella,
habría olvidado todo aquello maravilloso que habíamos vivido.
Había tenido una mala vida,
una vida perra,
así que para ella era fácil olvidar,
para ella era necesario.
La miré por última vez,
allí tendida y gimoteando.
Sólo le había hecho bueno a aquella chica,
si existe un dios lo sabe.
Pero hasta el bueno se convierte en el malo cuando se va.
Yo era, nuevamente, el verbo, nunca el sujeto.
Hoy yo era el verbo IRME,
a su lado ya,
me estaba haciendo mucho daño.