Los elementos o imágenes presentes en el poema parecen unidos, como un todo, para una comunicación vital del individuo con tal conjunto y una asociación mental, libre y directa, sin la intromisión censora de la conciencia. Este ensamble de objetos, físicos o mentales: veredas, perros meones, el mate enfriándose, el botón en un cajón, los billetes, los autobuses colectivos, la ventana que el viento cierra, el sabueso que persigue, huesos, amigos golpeándose, los dientes, la Casa Rosada, la «pared toda verde esperanzada», todo ese paisaje de la calle («cinta de asfalto») configuran el gran «collage» (o ensamblaje, que es sólo en apariencia incongruente). Lo que los une gira tras los ejes de esa imagen central de los «perros impunes», a los que se le tolera y perdona, no así al hombre... porque el hombre maneja unas ideas de esperanzas / coherencia espiritual / que un perro no. Por ejemplo, la libertad y el sustento digno, el anhelo del futuro (de un futuro que no pase de largo ni oprima)...
Me encantó una frase que es como una tesis posible ante esa escena descrita con formas asociativas, surreales, desdeñadas por el poder establecido: «Los dientes no valen nada / si el plato está vacío. Como la libertad / si se la entrega».
Recordé a Andre Breton, su «Pez soluble», al leer la mención de la Casa Rosada y la pared toda verde: «Heme aquí, en los corredores del palacio en que todos están dormidos. ¿Acaso el verde de la tristeza y de la herrumbe no es la canción de las sirenas?»
Diría que en «Tengo mil cosas» hay referencias a objetos visibles del inconsciente; objetos oníricos, de esa región del intelecto donde el ser humano no objetiva la realidad sino que forma una totalidad significativa con ella, a la manera surreal. Esas «mil cosas», ¿dónde las tiene el hablante del poema? Quizás en el sueño que nos vincula a las fuentes de la represión psicológica y social; las guarda, o las comprende desde ahí. Ubicadas en el collage, está protegiéndolas de un futuro que aplasta... Es obvio que quiere salvar algunas.
Es obvio que es doloroso nombrarlas ... Un papel triste lo ata a muchos de estos símbolos. Hay empero no una fragmentación diluyente, hay un afán evocativo de totalidad, de mil cosas, de infinitas cosas... y, para mí, estas enumeraciones tienen visibilidades de sueño, o semipesadillas...
CARLOS
Lo Juzgo muy interesante e enriquecedor (¡que trabajo!)
Evidentemente usted maneja conceptos que yo no.
Hay bastante de Tango en todo esto (de poesía de tango) yo vivo en Buenos Aires. Se encolumnaría atrás de un Enrique Santos Discépolo más o menos.
Pero sí, suelo escribir así, seleccionando de las cosas que me duelen, las imágenes más transmisibles y no chocantes, amén de eliminar localismos, dado que aquí me lee gente de todas partes, eso lo hago concientemente (intento no utilizar lenguaje soez, en lo posible)
Ya allí es un intento de universalizar la problemática y/o temática de lo que escribo.
Los perros,
la impotencia,
la bronca.
Trato siempre de contraponer la esperanza a las imágenes "negras" en mis poemas.
La pared verde, me permite a su vez lograr el doble efecto de meter algo de inocencia (casi siempre lo hago) como para bajarlñe la tensión al poema, ya que mi intención es llegar a que me lea gente que no piensa como yo, es decir que no le choque. Que me lo aguante hasta el final.
Gente que no piensa como yo, pero que siente:
que tiene:
amigos golpeándose ahí afuera
porque considero que esto atraviesa todas las capas sociales.
para ello me apoyo y lo acompaño de imágenes familiares, humanas, inocuas y tranquilizadoras que intercalo libremente en el texto para mis interlocutores:
En la puerta cuatro líneas de colectivos.
mate enfriándose,
dos billetes de veinte,
la boleta de la luz vencida.
Doscientos y algo de huesos.
Una ventana que se cierra con el viento.
cuentas pendientes consigo mismo, ganas de mejorar, miedos que lo atan a este comercio que (considero) cada vez nos sirve menos, pero es funcional:
Un botón en un cajón que iba a coser un día.
Y además que yo doy la pauta, la posibilidad (siempre) de que por fin comencemos a perdonarnos, porque el indivuduo no es el artífice total de lo que pasa:
Un papel triste que me ata a una Casa Rosada,
y siempre refiero a imágenes "tonta" y que supuestamente son obvias, y que tal vez por tan obvias y cotidianas pasamos muchas veces por alto:
Los dientes no valen nada
si el plato está vacío.
Como la libertad,
si se la entrega.
A veces porque no nos pasa a nosotros, o porque no nos conviene recordarlas.
En cuanto al resto de su comentario, bastante del lenguaje se me escapa.
No soy conocedor del psicoanálisis, es una disciplina que no me interesa realmente (la respeto). Pero mis poemas tienen por general varias revisiones.
Me dejo volar en las ideas, pero cuando se trata de temas sensibles y sociales. Los recorto y pulo bastante.
Intento dar un mensaje global.
Una mano tendida.
Humana,
doliente,
con broncas y renconres,
atravesada por la historia,
desde mi tiempo,
pero por sobre todo,
humana
y tendida.
Gracias por enriquecer con su comentario.
Tal vez a alguien le interese la palabra del artista,
o pueda sacar ideas de esto.
Un saludo
Luis