Francisco Aravena
Poeta recién llegado
Tengo sed,
Desde que te conocí, tengo sed.
La necesidad de refrescarme con tu mirar.
Como rocío de lluvia jugar y susurrar.
Loco por conocer tu sonrisa,
Esa delicada alegría en la que mi alma se desliza.
Beber de tus labios y alimentarme de tu piel,
Endulzar la vida, saciar mi sed con tu miel.
Esconderme en tu mirada y encontrar mi fortaleza,
Que al final de cada día, tu dulce voz sea mi certeza.
Brisa primaveral, es acariciar mi mano en tu mejilla,
Suavidad de inocencia que en mí provoca cosquillas.
Hechizo que has lanzado en cada una de tus letras,
Sed que has provocado y mis ansias lo demuestran.
Sólo quiero beber de lo que a diario con simpatía das
Sed de conocer de ti cada día un poco más.
Desde que te conocí, tengo sed.
La necesidad de refrescarme con tu mirar.
Como rocío de lluvia jugar y susurrar.
Loco por conocer tu sonrisa,
Esa delicada alegría en la que mi alma se desliza.
Beber de tus labios y alimentarme de tu piel,
Endulzar la vida, saciar mi sed con tu miel.
Esconderme en tu mirada y encontrar mi fortaleza,
Que al final de cada día, tu dulce voz sea mi certeza.
Brisa primaveral, es acariciar mi mano en tu mejilla,
Suavidad de inocencia que en mí provoca cosquillas.
Hechizo que has lanzado en cada una de tus letras,
Sed que has provocado y mis ansias lo demuestran.
Sólo quiero beber de lo que a diario con simpatía das
Sed de conocer de ti cada día un poco más.
Última edición: