Gonzalo
Poeta asiduo al portal
Tengo
La mirada no me falta
tengo su voz hecha de risas
y paciencias
tengo la piel, la cama, el techo
los cajones llenos de notas
y sus luces que, a veces, se encienden solas
o se apagan
tengo en mi boca sus sabores
tengo en mis manos sus texturas
tengo en el alma sus matices
de sus aromas no se nada
quisiera hacerlos míos pero no puedo
ella me los concede aún así
feliz, confiada
sabe que puedo imaginarlos
sabe que siempre fueron nuestros
sabe de caminos eternos más que yo
sabe de las fuerzas que no tengo
y oye mis palabras
aunque no las diga a nadie
Y me ha visto llorar
como sólo se llora en quien se ama
Tengo además un regalo
su mitad aún cautiva en mi mitad
bella intrusa entre los dos
rama ingénita de nuestro árbol
y otro aroma diferente y semejante
que llega a hacerme más suyo
con sus pasos y su llanto
y con sus ojos de esperanzas
para siempre
mi nombre no me pertenece más
tengo celos por sentir, acalorados,
una imagen pequeñita y onírica que me sonríe
y unos labios ausentes que se alegran
tengo un compromiso y mi vejez
para jugar a entenderlas
Ellas siempre serán una
y yo el espectador de sus milagros
Tengo una guardiana feroz
que no engañen de sus ojos las ternuras
en sus fauces de colmillos diminutos
se hayan fuerzas de ciclones y tormentas
tengo su voz incomprensible
tengo su anhelo ancestral de proteger
sus cuentos en jadeos
y sus juegos
tengo su reino de rayos de sol y de baldosas cercanas
Tengo a todas las princesas en mi casa
Gonzalo Himiob Santomé
La mirada no me falta
tengo su voz hecha de risas
y paciencias
tengo la piel, la cama, el techo
los cajones llenos de notas
y sus luces que, a veces, se encienden solas
o se apagan
tengo en mi boca sus sabores
tengo en mis manos sus texturas
tengo en el alma sus matices
de sus aromas no se nada
quisiera hacerlos míos pero no puedo
ella me los concede aún así
feliz, confiada
sabe que puedo imaginarlos
sabe que siempre fueron nuestros
sabe de caminos eternos más que yo
sabe de las fuerzas que no tengo
y oye mis palabras
aunque no las diga a nadie
Y me ha visto llorar
como sólo se llora en quien se ama
Tengo además un regalo
su mitad aún cautiva en mi mitad
bella intrusa entre los dos
rama ingénita de nuestro árbol
y otro aroma diferente y semejante
que llega a hacerme más suyo
con sus pasos y su llanto
y con sus ojos de esperanzas
para siempre
mi nombre no me pertenece más
tengo celos por sentir, acalorados,
una imagen pequeñita y onírica que me sonríe
y unos labios ausentes que se alegran
tengo un compromiso y mi vejez
para jugar a entenderlas
Ellas siempre serán una
y yo el espectador de sus milagros
Tengo una guardiana feroz
que no engañen de sus ojos las ternuras
en sus fauces de colmillos diminutos
se hayan fuerzas de ciclones y tormentas
tengo su voz incomprensible
tengo su anhelo ancestral de proteger
sus cuentos en jadeos
y sus juegos
tengo su reino de rayos de sol y de baldosas cercanas
Tengo a todas las princesas en mi casa
Gonzalo Himiob Santomé