HADA NOCTURNA
Poeta fiel al portal
Tenia un abismo en su mirada
y en su silencio manso
gritos añejados de dolor.
Había tristeza en su mirada
y en sus párpados la oscuridad
de incontables desvelos
que acompaño, la taza del café
y la sal de sus llantos.
El odio y la frustración
surcaron huellas indelebles
en su rostro desencajado
y en su cuerpo joven, pero maltrecho.
¿Qué llagas insufribles
supuraban en su espíritu?
Con la mente perdida en sus abismos
esperaba que la desesperanza
dejara en un acta el testimonio
que narra su historia de terror.
Paredes sucias de amarillo chillante
secretarias con exceso de maquillaje
hombres de modos vulgares
toneladas de papeles sin archivar
pero ningún rostro amable
sólo el hastío, ¡la tumultuosa soledad!
Llevaba la muerte en su mirada
acechando tras un descuido
apostando por que el desgano
le atajara las manos, la voluntad...
¡Y pensar que hubo bendiciones
y fiesta y abrazos y buenos deseos...
Cinco noches de sueños en la playa
madrugadas de pasión azucarada
en una luna que termino en hiel.
Años de compartir sonrisas
en los pasteles de los niños
o celebrar los favores de la suerte.
A veces llorar las ausencias irreparables
o abonar con la fatiga cotidiana,
las raíces del árbol que cobija
el insípido patrimonio familiar...
Cargaba el desconsuelo en su mirada,
en el alma los golpes del fracaso
las alas mutiladas del respeto
y el cadáver maloliente
de un amor cuya lealtad
le hizo promesa de eternidad...
¡Rota!, como toda ella
¡Echa añicos como su vida!
Y en un par de segundos
mil imágenes proyecta su mente:
¡La del primer beso de novios
casi infantil; dulce y tímido!
¡Y de la primera noche juntos
con vino y adrenalina!
¡La del primer hijo con la sonrisa
de Dios en su sonrisa!
Pero también....
¡la primer bofetada!
El primer "viaje de trabajo"
con la factura del hotel en su cartera.
¡La receta del antibiótico
para la infección vaginal que él trajo!
¡La boleta del empeño de las arras
y la voz de las niñas diciendo
Ma tengo hambre, dáme pan!...
¡Que pase a declarar
la presunta acusada!
Se oye un grito indiferente
Y ella piensa: ¿Acusada?
¡No señor, yo soy la victima!
¡Yo, yo ...Soy la victima!
Más sólo la escucha su corazón
Y despúes a pregunta del juez
Ella responde:
¡Sí señor....Yo lo mate!
y en su silencio manso
gritos añejados de dolor.
Había tristeza en su mirada
y en sus párpados la oscuridad
de incontables desvelos
que acompaño, la taza del café
y la sal de sus llantos.
El odio y la frustración
surcaron huellas indelebles
en su rostro desencajado
y en su cuerpo joven, pero maltrecho.
¿Qué llagas insufribles
supuraban en su espíritu?
Con la mente perdida en sus abismos
esperaba que la desesperanza
dejara en un acta el testimonio
que narra su historia de terror.
Paredes sucias de amarillo chillante
secretarias con exceso de maquillaje
hombres de modos vulgares
toneladas de papeles sin archivar
pero ningún rostro amable
sólo el hastío, ¡la tumultuosa soledad!
Llevaba la muerte en su mirada
acechando tras un descuido
apostando por que el desgano
le atajara las manos, la voluntad...
¡Y pensar que hubo bendiciones
y fiesta y abrazos y buenos deseos...
Cinco noches de sueños en la playa
madrugadas de pasión azucarada
en una luna que termino en hiel.
Años de compartir sonrisas
en los pasteles de los niños
o celebrar los favores de la suerte.
A veces llorar las ausencias irreparables
o abonar con la fatiga cotidiana,
las raíces del árbol que cobija
el insípido patrimonio familiar...
Cargaba el desconsuelo en su mirada,
en el alma los golpes del fracaso
las alas mutiladas del respeto
y el cadáver maloliente
de un amor cuya lealtad
le hizo promesa de eternidad...
¡Rota!, como toda ella
¡Echa añicos como su vida!
Y en un par de segundos
mil imágenes proyecta su mente:
¡La del primer beso de novios
casi infantil; dulce y tímido!
¡Y de la primera noche juntos
con vino y adrenalina!
¡La del primer hijo con la sonrisa
de Dios en su sonrisa!
Pero también....
¡la primer bofetada!
El primer "viaje de trabajo"
con la factura del hotel en su cartera.
¡La receta del antibiótico
para la infección vaginal que él trajo!
¡La boleta del empeño de las arras
y la voz de las niñas diciendo
Ma tengo hambre, dáme pan!...
¡Que pase a declarar
la presunta acusada!
Se oye un grito indiferente
Y ella piensa: ¿Acusada?
¡No señor, yo soy la victima!
¡Yo, yo ...Soy la victima!
Más sólo la escucha su corazón
Y despúes a pregunta del juez
Ella responde:
¡Sí señor....Yo lo mate!
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