Tamar
Poeta adicto al portal
Tenían razón,
romper las promesas nunca trae nada bueno.
Nuestra promesa dejó un par de cicatrices más
Creo que ambos fuimos muy ilusos,
pensamos que el silencio lo guardaría todo,
que siempre habría un futuro para este par de intrusos.
Tenían razón,
pero no los escuchamos.
Solo escuchábamos el golpe de la lluvia
sobre aquel cristal que nos separaba
y la vaga esperanza,
de que un día volveríamos a jugar en las miradas.
Tenían razón,
pero no teníamos por qué escucharlos.
Siempre está el derecho de los desolados,
de olvidar al mundo, de pintarlo lejano,
y dejar en la almohada,
la carta sin destinario.
Tenían razón,
qué insensatos.
Terminó en aquel abrazo,
pero no teníamos por qué escucharlos.
romper las promesas nunca trae nada bueno.
Nuestra promesa dejó un par de cicatrices más
Creo que ambos fuimos muy ilusos,
pensamos que el silencio lo guardaría todo,
que siempre habría un futuro para este par de intrusos.
Tenían razón,
pero no los escuchamos.
Solo escuchábamos el golpe de la lluvia
sobre aquel cristal que nos separaba
y la vaga esperanza,
de que un día volveríamos a jugar en las miradas.
Tenían razón,
pero no teníamos por qué escucharlos.
Siempre está el derecho de los desolados,
de olvidar al mundo, de pintarlo lejano,
y dejar en la almohada,
la carta sin destinario.
Tenían razón,
qué insensatos.
Terminó en aquel abrazo,
pero no teníamos por qué escucharlos.
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