joseantonio
Poeta recién llegado
Un gran dolor hierve en el alma,
de curare lleno está el corazón,
calma, calma, ni el bálsamo aquel
aplacan su dolor.
La tez macilenta un pánico lo abruma
Y sucumbe, y cae estrepitosamente.
Mira alrededor nada, dejo todo y a
todos ahora está solo, el viento sopla
con fuerza llevándose lo que queda a
su paso y a él también.
Tal vez escribe para olvidar, y en cada
letra, en cada frase olvida deja una ufana
melancolía que arrastra a cada paso
que da.
Tal vez un canto susurrador le hace
recordar el pasado, y como un tatuaje
queda marcado, como para recordarle
aquel infortunio.
Y quizá su última tentación, que más
quisiera él, morder del fruto prohibido
ser desterrado y morir.
Tentación que embelesa hasta en sus
más profundos sueños, acogido por
Azrael y Tanatós.
Pero lucha ante tal tormento se aferra,
el alma que se ve vencida como por
un instinto de sobrevivencia se revela
y bebe del manantial de la Vida, de otra
Alma.
de curare lleno está el corazón,
calma, calma, ni el bálsamo aquel
aplacan su dolor.
La tez macilenta un pánico lo abruma
Y sucumbe, y cae estrepitosamente.
Mira alrededor nada, dejo todo y a
todos ahora está solo, el viento sopla
con fuerza llevándose lo que queda a
su paso y a él también.
Tal vez escribe para olvidar, y en cada
letra, en cada frase olvida deja una ufana
melancolía que arrastra a cada paso
que da.
Tal vez un canto susurrador le hace
recordar el pasado, y como un tatuaje
queda marcado, como para recordarle
aquel infortunio.
Y quizá su última tentación, que más
quisiera él, morder del fruto prohibido
ser desterrado y morir.
Tentación que embelesa hasta en sus
más profundos sueños, acogido por
Azrael y Tanatós.
Pero lucha ante tal tormento se aferra,
el alma que se ve vencida como por
un instinto de sobrevivencia se revela
y bebe del manantial de la Vida, de otra
Alma.