buscador errante
Poeta recién llegado
Y este largo aire, en honor al Ser.
Pregunto por las raíces de la música,
y de todo lo que ahora es
a mi alrededor,
y puede sorprenderme.
Vuelvo a ser niño y el niño vuelve con juegos.
¿Qué es lo que traes niño,
las ventajas del psicoanálisis?
Aparecen monstruos, y fragmentos de yo,
Y odios, y temores:
Vuelvo a ser.
Pero mañana seré otro,
Y hablaré bien de mi mismo,
Pero no seré este mismo
Que se riega en el tiempo.
Y temeré ser llamado loco,
Temeré la suciedad de la estupidez,
Y recordaré a mi madre,
recordaré nombres
girasoles,
amores
y olores;
Y hablaré de las piedras
que se arrojan en el camino:
eternas arrojadas.
¡vaya misterio somos, vaya misterio seremos! Luego, pereceremos:
no sin antes recoger vientos, dejavus y corazones.
A quienes me sepultan vivo.
No temas, no temas, no temas, no temas.
Haré canciones al temor y
Escupiré en su cara de arlequín fantasma,
Y lloraré quejas de horror
Y gritos de poetas.
Que después, me agreguen al silencio.
Que me cubran la cara de putrefacciones
Y de nilhilismos estúpidos.
Pero adórnenme de secretos,
de ojos sucios,
y cabellos de mujeres.
Para aquella bella que no conozco.
¿Quiero realmente mirarte,
o temo mirarte?
Cualquier cosa:
lo que no quiero es negarme.
Con la noche.
Mañana, le hablaré a ella,
y trataré de tender puentes.
Y tendré bondades
Y un cuerpo
y un alma,
volverán a mi.
Podré vencer al fin.
A mi sangre en otro cuerpo
Maldeciré tanto de lo que ha hecho el hombre: los muros de sus prisiones Y bendeciré los mares y sus misterios, Recordando que todo no ha sido dicho.
Para su Inocencia y su Locura
Me será dado revelarle secretos a mi amada
Y le cantaré canciones en el jardín,
Cuando los días amanezcan,
Y el café se enfrié.
No seré el último muerto que sonría y
Cante canciones a la luna.
Supondré que aun es posible hallar mieles,
verdades y sinceridad.
¡Nena, vamos al rio¡
De la esmeralda al carbón
¿ No podré yo saciarme de verde
Y de mineral, y de sed.?
Que la sed me guarde,
me proteja de los imbéciles.
Una vez hallé las moras y
Al sol esquivo,
a la angustia y al vacio.
¡ Como Quisiera morir de esos frios,
Y esos silencios.!
A los dictadores
No me llamen egoísta,
Pues he hablado, he dicho.
Pero todos amaron esos dioses
Y los enemigos fueron poderosos,
llamándose incluso marxistas,
matando en nombre de Marx,
como en nombre de Alá
matan los islamistas.
Asesinos todos, asesino yo,
asesinos por palabra,
obra y omisión;
Asesinos con culpa y sin culpa:
Tambien sacerdotes asesinos.
A una reina imaginaria
Inundada de amor y de muertes.
Solo el amor y la muerte,
¡Vaya obsesiones!
Deja de gritar muñeca herida
e invádete de rumores.
A las hienas:
Imagino bocas delirantes,
y las lleno de arena,
y recuerdo que aun soy un mal poeta;
pero no me taparan la boca,
Pues aun no tengo boca,
Aun temo la estulticia de las fieras,
Porque temo matarles.
Pregunto por las raíces de la música,
y de todo lo que ahora es
a mi alrededor,
y puede sorprenderme.
Vuelvo a ser niño y el niño vuelve con juegos.
¿Qué es lo que traes niño,
las ventajas del psicoanálisis?
Aparecen monstruos, y fragmentos de yo,
Y odios, y temores:
Vuelvo a ser.
Pero mañana seré otro,
Y hablaré bien de mi mismo,
Pero no seré este mismo
Que se riega en el tiempo.
Y temeré ser llamado loco,
Temeré la suciedad de la estupidez,
Y recordaré a mi madre,
recordaré nombres
girasoles,
amores
y olores;
Y hablaré de las piedras
que se arrojan en el camino:
eternas arrojadas.
¡vaya misterio somos, vaya misterio seremos! Luego, pereceremos:
no sin antes recoger vientos, dejavus y corazones.
A quienes me sepultan vivo.
No temas, no temas, no temas, no temas.
Haré canciones al temor y
Escupiré en su cara de arlequín fantasma,
Y lloraré quejas de horror
Y gritos de poetas.
Que después, me agreguen al silencio.
Que me cubran la cara de putrefacciones
Y de nilhilismos estúpidos.
Pero adórnenme de secretos,
de ojos sucios,
y cabellos de mujeres.
Para aquella bella que no conozco.
¿Quiero realmente mirarte,
o temo mirarte?
Cualquier cosa:
lo que no quiero es negarme.
Con la noche.
Mañana, le hablaré a ella,
y trataré de tender puentes.
Y tendré bondades
Y un cuerpo
y un alma,
volverán a mi.
Podré vencer al fin.
A mi sangre en otro cuerpo
Maldeciré tanto de lo que ha hecho el hombre: los muros de sus prisiones Y bendeciré los mares y sus misterios, Recordando que todo no ha sido dicho.
Para su Inocencia y su Locura
Me será dado revelarle secretos a mi amada
Y le cantaré canciones en el jardín,
Cuando los días amanezcan,
Y el café se enfrié.
No seré el último muerto que sonría y
Cante canciones a la luna.
Supondré que aun es posible hallar mieles,
verdades y sinceridad.
¡Nena, vamos al rio¡
De la esmeralda al carbón
¿ No podré yo saciarme de verde
Y de mineral, y de sed.?
Que la sed me guarde,
me proteja de los imbéciles.
Una vez hallé las moras y
Al sol esquivo,
a la angustia y al vacio.
¡ Como Quisiera morir de esos frios,
Y esos silencios.!
A los dictadores
No me llamen egoísta,
Pues he hablado, he dicho.
Pero todos amaron esos dioses
Y los enemigos fueron poderosos,
llamándose incluso marxistas,
matando en nombre de Marx,
como en nombre de Alá
matan los islamistas.
Asesinos todos, asesino yo,
asesinos por palabra,
obra y omisión;
Asesinos con culpa y sin culpa:
Tambien sacerdotes asesinos.
A una reina imaginaria
Inundada de amor y de muertes.
Solo el amor y la muerte,
¡Vaya obsesiones!
Deja de gritar muñeca herida
e invádete de rumores.
A las hienas:
Imagino bocas delirantes,
y las lleno de arena,
y recuerdo que aun soy un mal poeta;
pero no me taparan la boca,
Pues aun no tengo boca,
Aun temo la estulticia de las fieras,
Porque temo matarles.