Julio Escaleno.
Poeta recién llegado
Atardecer de mierda,
en una ciudad de mierda,
de un país de mierda: la buena gente nunca pasa del subsuelo.
Los transeúntes desfilan,
comen y mean en medio de rituales cotidianos, asustados,
domesticados,
centralizados en fábricas y esquinas.
Yo prefiero buscar las grietas,
todos los sistemas tienen grietas, necesarias, irremediables.
Un día crees tener fé en algo pero solo es la subida del chino de periko que te estás fumando
Momentos de gloria y mierda: un trago para volver a la realidad.
Otro cigarro.
Que cojones me queda en el cajón?
Dinero y sangre.
Hoy no llaman las princesas a mi puerta, la esquina debe estar caliente,
mucho trabajo.
Algunas putas son educadas y se limpian la boca antes de la siguiente polla; ellas me enamoran, demuestran tener clase,
una clase que los transeúntes abotargados de cualquier apestoso lugar perdieron el día que se consagraron a la estupidez del sistema.
Todo es parte de la gran mierda,
en una ciudad de mierda,
de un país de mierda: la buena gente nunca pasa del subsuelo.
Los transeúntes desfilan,
comen y mean en medio de rituales cotidianos, asustados,
domesticados,
centralizados en fábricas y esquinas.
Yo prefiero buscar las grietas,
todos los sistemas tienen grietas, necesarias, irremediables.
Un día crees tener fé en algo pero solo es la subida del chino de periko que te estás fumando
Momentos de gloria y mierda: un trago para volver a la realidad.
Otro cigarro.
Que cojones me queda en el cajón?
Dinero y sangre.
Hoy no llaman las princesas a mi puerta, la esquina debe estar caliente,
mucho trabajo.
Algunas putas son educadas y se limpian la boca antes de la siguiente polla; ellas me enamoran, demuestran tener clase,
una clase que los transeúntes abotargados de cualquier apestoso lugar perdieron el día que se consagraron a la estupidez del sistema.
Todo es parte de la gran mierda,