Javier A Camargo Cruz
Poeta recién llegado
Soñé que una voz me musitaba,
pero no sé cúal;
¡serás tu que me hablas
y entre mi almohada estás!
Siento tu palabra sobre la urdidera,
donde se consolida en trenzas,
para hilvanar la nívea seda
que ciñe mi cabeza.
Sé que esa melodía me ama,
y es timbrada color rosa,
sos de la ternura, hermana;
¡amiga de las mariposas!
Voz con aroma a menta fresca, eres tú;
que longicua pasa la noche en vela,
espléndida niña como una flor
y por mi, ella se desvela.
pero no sé cúal;
¡serás tu que me hablas
y entre mi almohada estás!
Siento tu palabra sobre la urdidera,
donde se consolida en trenzas,
para hilvanar la nívea seda
que ciñe mi cabeza.
Sé que esa melodía me ama,
y es timbrada color rosa,
sos de la ternura, hermana;
¡amiga de las mariposas!
Voz con aroma a menta fresca, eres tú;
que longicua pasa la noche en vela,
espléndida niña como una flor
y por mi, ella se desvela.