Hector Alberto Villarruel
Poeta que considera el portal su segunda casa
TERNURA DE MI VIDA
Como voz de silencio,
tu cuerpo de azalea y madreselvas hablando,
trastocan delirios, suspiros,
memoria en mis sueños.
Tu ternura sin igual es quejido en mi alma
y el deseo en verbo, hablándome detrás,
seda, perfil de tu cuerpo.
Locas voces resuenan mis sentidos,
y tu boca abierta en desafío me lleva a tocarte,
clavando en los segundos.
Esa piel como nadie, desata la embestida
y suavemente penetro el cáliz,
centro de tu húmedo musgo
donde pierdes la mirada y gozas.
Tú puedes lo que nunca pudo nadie
y tus manos libres son el devenir amanecido
de incontables arrebatos,
partos de amor nacientes.
Eres la ternura de mi vida,
las raíces de bosques azulados,
mi boca a tu boca a la deriva,
amándote totalmente alienado,
y cuidándote dulcemente enamorado.
Hector Alberto Villarruel
Como voz de silencio,
tu cuerpo de azalea y madreselvas hablando,
trastocan delirios, suspiros,
memoria en mis sueños.
Tu ternura sin igual es quejido en mi alma
y el deseo en verbo, hablándome detrás,
seda, perfil de tu cuerpo.
Locas voces resuenan mis sentidos,
y tu boca abierta en desafío me lleva a tocarte,
clavando en los segundos.
Esa piel como nadie, desata la embestida
y suavemente penetro el cáliz,
centro de tu húmedo musgo
donde pierdes la mirada y gozas.
Tú puedes lo que nunca pudo nadie
y tus manos libres son el devenir amanecido
de incontables arrebatos,
partos de amor nacientes.
Eres la ternura de mi vida,
las raíces de bosques azulados,
mi boca a tu boca a la deriva,
amándote totalmente alienado,
y cuidándote dulcemente enamorado.
Hector Alberto Villarruel
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