Escritor perdido
Poeta recién llegado
Terreno que no veo
tierra que me creo,
sueño eterno
en el desierto
de mi entierro.
Cascadas de agua
que recorre la vida
y no mira,
sino que fluye sin prisa
sin mirar a la brisa;
solo nace, vive y se diluye
en la mar.
Montaña con su cabeza
en lo alto, siente el cielo
y siente el hielo,
la nieve la cubre y la abriga,
la ama y la acaricia,
la erosiona y la transforma
y según baja a su falda
se larga y se marcha.
Y yo sigo en mi sino
sin explicarme lo
que afino con mi oído
aburrido, mirando
lo que no veo
y oliendo lo que no huelo,
llamando a mi fe huidiza
a que crea en lo que siento.
tierra que me creo,
sueño eterno
en el desierto
de mi entierro.
Cascadas de agua
que recorre la vida
y no mira,
sino que fluye sin prisa
sin mirar a la brisa;
solo nace, vive y se diluye
en la mar.
Montaña con su cabeza
en lo alto, siente el cielo
y siente el hielo,
la nieve la cubre y la abriga,
la ama y la acaricia,
la erosiona y la transforma
y según baja a su falda
se larga y se marcha.
Y yo sigo en mi sino
sin explicarme lo
que afino con mi oído
aburrido, mirando
lo que no veo
y oliendo lo que no huelo,
llamando a mi fe huidiza
a que crea en lo que siento.