Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ay cuánta maldad!
Por qué gozarse en
el dolor ajeno,.
metiendo el dedo
en la herida extraña
para ver lágrimas correr
Punzadas inquietantes
con la más negra
de las ignominias.
Yace la víctima
estrujandose
en el suelo;
buscando alivio,
clamando !Basta ya!
Inclementes oidos
Metida en su boca
una carcoma ahonda
su inquina en la muela
y no hay cosa
que más duela
cuando se quiere dormir
Y el espejo descubre
al criminal,
una caries maldita
que lo quiere matar
Por qué gozarse en
el dolor ajeno,.
metiendo el dedo
en la herida extraña
para ver lágrimas correr
Punzadas inquietantes
con la más negra
de las ignominias.
Yace la víctima
estrujandose
en el suelo;
buscando alivio,
clamando !Basta ya!
Inclementes oidos
Metida en su boca
una carcoma ahonda
su inquina en la muela
y no hay cosa
que más duela
cuando se quiere dormir
Y el espejo descubre
al criminal,
una caries maldita
que lo quiere matar