claudiorbatisti
claudiorbatisti
Ese viento culpable marinero:
de repente elevó su corta falda
que voló hasta la base de su espalda
y dejó al descubierto el mundo entero.
Iba yo, caminante pasajero,
observando la mar verde esmeralda
pero al ver la traviesa minifalda
se nubló mi razón y casi muero.
La elegancia tamaña de ese vuelo
inundando de sueños la mañana,
que también yo volé buscando el cielo.
Y es que al ver su belleza tan cercana,
mi pellejo, ya frío como el hielo,
renació con la piel, tersa y lozana.
Claudio Batisti
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