Daniela Albasini
Poeta asiduo al portal
¡Oh, Alejandro, Alejandro!
¡Cuántos miles de veces
he invocado tu nombre!
El tiempo se borra en mi memoria,
memoria que despierta tu presencia
en la joven y robusta Macedonia,
¡Qué bellos momentos en Tesalónica!
¡Oh, Alejandro, Alejandro!
¡Qué días tan felices pasamos juntos!
¿Recuerdas nuestro primer encuentro
en el azul y profundo mar Egeo?
Paseaba por la orilla de la playa
y tú divisabas el horizonte,
recogiste una dulce caracola,
y suave el mar susurró tu nombre.
Nuestras miradas confluyeron
en un punto infinito,
me hundí en tus ojos verdes,
irremisiblemente...
¿Fueron segundos o años
lo que duró aquella magia?
Nunca más uno de nosotros
solo uno se sintió.
Y aunque nos amamos
siempre apasionadamente,
ningún instante fue más intenso
que aquel infinito momento.
¡Oh, Alejandro, Alejandro!
¡Como recuerdo tu cuerpo!
¡Qué largas son mis noches sin tus días!
¡Yo era aún tan joven!
¡Tú tan hermoso, valeroso guerrero,
general generoso!
Después de tantos años,
mucho más de dos milenios,
mi cansado cuerpo aún te invoca.
He amado a otros hombres
en mi larga vida,
¡son las noches de invierno
tan oscuras y frías!
Pero en mi soledad,
tú eres mi único amado
¡puedo sentir tu olor!
¡tan tuyo, tan nuestro!
¡Alejandro querido,
docto y magno!
¡Qué buen mentor tuviste
para guiar tus pasos!
¡Al final de la vida te espero!
¡tu amada, tu dulce Historia!.
¡Cuántos miles de veces
he invocado tu nombre!
El tiempo se borra en mi memoria,
memoria que despierta tu presencia
en la joven y robusta Macedonia,
¡Qué bellos momentos en Tesalónica!
¡Oh, Alejandro, Alejandro!
¡Qué días tan felices pasamos juntos!
¿Recuerdas nuestro primer encuentro
en el azul y profundo mar Egeo?
Paseaba por la orilla de la playa
y tú divisabas el horizonte,
recogiste una dulce caracola,
y suave el mar susurró tu nombre.
Nuestras miradas confluyeron
en un punto infinito,
me hundí en tus ojos verdes,
irremisiblemente...
¿Fueron segundos o años
lo que duró aquella magia?
Nunca más uno de nosotros
solo uno se sintió.
Y aunque nos amamos
siempre apasionadamente,
ningún instante fue más intenso
que aquel infinito momento.
¡Oh, Alejandro, Alejandro!
¡Como recuerdo tu cuerpo!
¡Qué largas son mis noches sin tus días!
¡Yo era aún tan joven!
¡Tú tan hermoso, valeroso guerrero,
general generoso!
Después de tantos años,
mucho más de dos milenios,
mi cansado cuerpo aún te invoca.
He amado a otros hombres
en mi larga vida,
¡son las noches de invierno
tan oscuras y frías!
Pero en mi soledad,
tú eres mi único amado
¡puedo sentir tu olor!
¡tan tuyo, tan nuestro!
¡Alejandro querido,
docto y magno!
¡Qué buen mentor tuviste
para guiar tus pasos!
¡Al final de la vida te espero!
¡tu amada, tu dulce Historia!.