Reconozco que en tus labios soy polvo de azúcar,
desenfreno de lágrima sorprendida,
Nos pasa tantas veces... quizá no te había descubierto de una manera tan, sí, metafórica, pero a la vez clara y directa. Son versos que muestran diáfana un alma sencilla pero compleja. Que llena de torbellinos las palabras para mitigar esa esencia tan dócil como una gota de esas aguas que tantas veces llega de tus líneas, huyendo de las cuencas de los mares que las apresan, pero recorriendo dócil y dulcemente el camino de la distancia hasta donde inventar otro mar.
Pura me abro,
desnuda del ébano sediento
que envuelve mi alma
Como luz clara deben ser leídas todas y cada una de tus líneas. Quizá el tesoro argénteo lo tengas tú. Abrazos y cariño en azul