nesbith
EL MONSTRUO DEL LAGO.
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Tejes con calma mis días,
soplando los minutos entre tus manos,
guardando en los brazos
del verano la ternura.
Las auroras de tus pupilas
ahuyentan los demonios
de la incertidumbre
y con tu fino aliento
dibujas mi calma.
Yo te visto de ausencia expectante
de miedo y culpa...
En tanto,
tu compasión besa mi frente
y mi amor idealizado
exprime la razón ya delirante.
No hubo brújula en tu pecho
ni tambores en tu andar
sólo la sangre fue tu testigo
en un mundo inverosímil
.