pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
El cuerpo desnudo y lleno de sudor,
testigo es de su ardiente pasión.
La tenue luz de la habitación...
envidiosa testigo , de aquel fuego.
El silencio...¡Atormentado!,
por febriles gemidos...
Testigo...de una entrega total.
Marcas de una fiera encendida,
son testigos...del éxtasis vivido.
Voz delirante...Sedienta,
testigo de gritos ...
Llenos de placer.
Todos fueron testigos...
De dos amantes ¡encendidos!
llenos de lujuriosa pasión.
Fueron testigos ...
¡Son testigos!, cada noche...
De dos amantes golosos.
Testigos de la pasión...
que cada noche se entregan,
dos seres llenos de amor.
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