garnica
Poeta recién llegado
Para ti que me haces brillar con Luz propia
De la tarde mojada,
bajo el diamante dolorido
que gotea de las varillas,
desde los charcos dispersos
como espejos de un cielo destrozado,
del gemido de llantas avanzando inseguras
por calles resbalosas,
de éste sabor a premonición sombría,
testimonio febril del aguacero,
su furia y sus estragos,
en fin, de éste minuto desolado y triste,
de éste descomunal quebranto
que un simple transeúnte
no merece cargar sobre la espalda,
me saca tu recuerdo, reina mía:
y aunque voy perseguido
por anuncios atroces,
sufriendo en mí a tantos seres ateridos,
entre lo hostil y el desamparo,
me adivino inmune,
me sé invencible:
pues llevo alrededor del corazón
el amuleto de oro de tu nombre.
De la tarde mojada,
bajo el diamante dolorido
que gotea de las varillas,
desde los charcos dispersos
como espejos de un cielo destrozado,
del gemido de llantas avanzando inseguras
por calles resbalosas,
de éste sabor a premonición sombría,
testimonio febril del aguacero,
su furia y sus estragos,
en fin, de éste minuto desolado y triste,
de éste descomunal quebranto
que un simple transeúnte
no merece cargar sobre la espalda,
me saca tu recuerdo, reina mía:
y aunque voy perseguido
por anuncios atroces,
sufriendo en mí a tantos seres ateridos,
entre lo hostil y el desamparo,
me adivino inmune,
me sé invencible:
pues llevo alrededor del corazón
el amuleto de oro de tu nombre.