Testimonio

TARDE GRIS

Poeta que considera el portal su segunda casa


  • Las fábulas que inventé donde siempre
    encontraba una moraleja,
    no fueron mi historia,
    he sido testigo del infortunio
    donde los abrigos del verano
  • no entibiaron mi alma congelada como roca.

    Las valijas se llenaron de oquedad,
    los instantes se fueron como tromba evadida
    en un vertiginoso cielo azul.
    Y tu huella, ha desaparecido.

    El corazón añora ser rehén
    de un sentimiento,
    pero su sentencia es negra y,
    trizado, recibe vacilante el último tiro;
    muere entre destellos arrancados
    cayendo al vacío
    en lentas sacudidas husmeando
    la hierba,
    dejando el testimonio de un
    amor fallido, palideciendo
    al subir la escalera del olvido.


    Blanca N. García González
    Tarde Gris
 
Última edición:


  • Las fábulas que inventé donde siempre
    encontraba una moraleja,
    no fueron mi historia,
    he sido testigo del infortunio
    donde los abrigos del verano
  • no entibiaron mi alma congelada como roca.

    Las valijas se llenaron de oquedad,
    los instantes se fueron como tromba evadida
    en un vertiginoso cielo azul.
    Y tu huella, ha desaparecido.

    El corazón añora ser rehén
    de un sentimiento,
    pero su sentencia es negra y,
    trizado, recibe vacilante el último tiro;
    muere entre destellos arrancados
    cayendo al vacío
    en lentas sacudidas husmeando
    la hierba,
    dejando el testimonio de un
    amor fallido, palideciendo
    al subir la escalera del olvido.


    Blanca N. García González
    Tarde Gris

Dentro de la tristeza de estos versos se esconde un hermoso poema donde el corazón es quien escribe ante ese amor fallido.
Doliente...Sí, hermoso versar...también.
Me ha encantado Blanca.
Mis saludos cordiales y un abrazo
 
Vaya esa tristeza tuya bañada de recuerdos y olvidos.
Venga...,saca a pasear tu corazón y que le de un poco el aire, se lo merece, no crees?
Pero sacalo en pelotas, sin ropaje ni na, veras lo bueno que es que se empape hasta el último ventrículo.
 
Al subir la escalera del olvido llevamos a cuestas los recuerdos que antes nos salvaron.
Sentidos y hermosos versos.
Cordiales saludos.
 


  • Las fábulas que inventé donde siempre
    encontraba una moraleja,
    no fueron mi historia,
    he sido testigo del infortunio
    donde los abrigos del verano
  • no entibiaron mi alma congelada como roca.

    Las valijas se llenaron de oquedad,
    los instantes se fueron como tromba evadida
    en un vertiginoso cielo azul.
    Y tu huella, ha desaparecido.

    El corazón añora ser rehén
    de un sentimiento,
    pero su sentencia es negra y,
    trizado, recibe vacilante el último tiro;
    muere entre destellos arrancados
    cayendo al vacío
    en lentas sacudidas husmeando
    la hierba,
    dejando el testimonio de un
    amor fallido, palideciendo
    al subir la escalera del olvido.


    Blanca N. García González
    Tarde Gris

"El corazón añora ser rehén de un sentimiento".....¡cuánto dicen estas letras,! mi querida amiga Blanca. Es que un corazón vacío es oscuridad, es condena....Felicito tus letras y sobre todo esa última estrofa que me encantó, pues resume todo tu sentir. Recibe mi abrazo grande.
 

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