darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dios de los versos ignotos soñados,
en un despertar horripilante
beso tu diadema de diamante;
¡con una daga te veo en el Hado!
A la emperatriz ves con un placer amoroso,
me tratas de asesinar en una pesadilla;
¡tu cuerpo está plagado de un lujo suntuoso!
Huyo de mi cruel Destino,
no quiero morir durmiendo;
es una gran desesperación
la que estoy sintiendo.
¡Oh, Inmaculada nocturna me quieres besar con tus labios finos!
Aterida la noche se satura en adrenalina,
se exasperan los iones de la inocencia cristalina,
en una fisura tratan de unirse átomos en ilusiones;
¡no puedo despertar en simulaciones!
En esta realidad ficticia
no he tenido mucha suerte,
se me ahoga un suspiro
en una pulsión de muerte.
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