Ania Kupuri
Poeta recién llegado
Se es, al no ser
partícipe de las muertes lentas
que supuran
que revientan como ampollas
entre el cielo y el infierno.
¡Qué terror implica ver al niño sonreír
hasta fallecer de hambre!
No cabe en el mundo
la intrínseca necesidad del poder
a cambio de todo
a cambio de nada
de quienes sopesan y en estadísticas
creen ilusos en tenerlo
en los archivos del ordenador.
¡Al mundo!
Se lo comen a horcajadas
le miden, le dan vuelta, le pesan
lo alargan como alargan sus manos
-Sucias y ralas –
Para tomar la vida y dignidad
de una ecología que grita y llora.
Creen que es suyo
como suya es la ignominia disfrazada
de alabanzas malditas.
¡A nuestro mundo!
Lo aplastan, lo arremeten con bisturí
le abren la entraña
le quieren robar hasta el alma.
Lo usan, lo tiran, lo escupen, lo levantan
sólo para verlo suplicante
a sus pies. Las bocas abiertas
como venas de crisantemos en flor
¡Que tienen hambre de paz y justicia!
La mudes, asesina de las evoluciones.
Cómplice de los cuellos blancos…
El que permite
al fuego se trague hasta el último furor.
- Esos son los peores –
Los callados, los santos, los maniatados.
- ¡Ciegos de ojos abiertos!
Los que deambulan
muertos en vida por la ignorancia
y la pereza de espíritu…
¡Venenosos y mortales como la verdad misma¡
Tibios…Dijo el Sabio:
De ellos no será el Reino de Dios…
No caben en el mundo
y son testigos de la agónica jauría
que paso a paso nos arremete con temeridad
que mata niños y sueños
que mancilla doncellas y ancianos
que revienta árboles y seres buenos
que nos alcanzan…Sí…¡Nos alcanzan!...
…©
partícipe de las muertes lentas
que supuran
que revientan como ampollas
entre el cielo y el infierno.
¡Qué terror implica ver al niño sonreír
hasta fallecer de hambre!
No cabe en el mundo
la intrínseca necesidad del poder
a cambio de todo
a cambio de nada
de quienes sopesan y en estadísticas
creen ilusos en tenerlo
en los archivos del ordenador.
¡Al mundo!
Se lo comen a horcajadas
le miden, le dan vuelta, le pesan
lo alargan como alargan sus manos
-Sucias y ralas –
Para tomar la vida y dignidad
de una ecología que grita y llora.
Creen que es suyo
como suya es la ignominia disfrazada
de alabanzas malditas.
¡A nuestro mundo!
Lo aplastan, lo arremeten con bisturí
le abren la entraña
le quieren robar hasta el alma.
Lo usan, lo tiran, lo escupen, lo levantan
sólo para verlo suplicante
a sus pies. Las bocas abiertas
como venas de crisantemos en flor
¡Que tienen hambre de paz y justicia!
La mudes, asesina de las evoluciones.
Cómplice de los cuellos blancos…
El que permite
al fuego se trague hasta el último furor.
- Esos son los peores –
Los callados, los santos, los maniatados.
- ¡Ciegos de ojos abiertos!
Los que deambulan
muertos en vida por la ignorancia
y la pereza de espíritu…
¡Venenosos y mortales como la verdad misma¡
Tibios…Dijo el Sabio:
De ellos no será el Reino de Dios…
No caben en el mundo
y son testigos de la agónica jauría
que paso a paso nos arremete con temeridad
que mata niños y sueños
que mancilla doncellas y ancianos
que revienta árboles y seres buenos
que nos alcanzan…Sí…¡Nos alcanzan!...
…©
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