Johan Sebastian
Poeta recién llegado
Tic-Tac.
Solo el reloj queda hoy,
solo el reloj
escucho su tic-tac
que me transporta a un mundo ilusorio,
que marca un camino oscuro,
interminable.
Aquella tormenta tan ansiada
pasiones movilizó,
dormidas antes por el extravío de sus voces,
arremetió un rayo que les dio vida
y que mató también.
Murióse la razón cansada de tanta lucha;
enloqueció la serenidad;
la claridad devino confusión,
y yo que todo aceptaba,
porque volvía a sentir
el corazón acelerado,
los ojos afanosos buscando
una realidad inexistente
que solo tenía materia en mi propia soledad..
Y aún así pensé que te encontré,
no sabiendo que mi destino había elegido por mí;
el viento con el que nací
volvióse un huracán que azotó mi memoria
y recuerdos sepultados cobraron vida,
así el pasado fue presente.
Hoy estoy aquí,
porque mi cuerpo desnudo está aquí,
dolorosamente abandonado,
pero placenteramente a salvo,
sin pasiones, sin recuerdos, sin lágrimas,
solo escuchando el tic-tac del reloj.
Solo el reloj queda hoy,
solo el reloj
escucho su tic-tac
que me transporta a un mundo ilusorio,
que marca un camino oscuro,
interminable.
Aquella tormenta tan ansiada
pasiones movilizó,
dormidas antes por el extravío de sus voces,
arremetió un rayo que les dio vida
y que mató también.
Murióse la razón cansada de tanta lucha;
enloqueció la serenidad;
la claridad devino confusión,
y yo que todo aceptaba,
porque volvía a sentir
el corazón acelerado,
los ojos afanosos buscando
una realidad inexistente
que solo tenía materia en mi propia soledad..
Y aún así pensé que te encontré,
no sabiendo que mi destino había elegido por mí;
el viento con el que nací
volvióse un huracán que azotó mi memoria
y recuerdos sepultados cobraron vida,
así el pasado fue presente.
Hoy estoy aquí,
porque mi cuerpo desnudo está aquí,
dolorosamente abandonado,
pero placenteramente a salvo,
sin pasiones, sin recuerdos, sin lágrimas,
solo escuchando el tic-tac del reloj.
Seba